Empezamos el blog con ganas, y varios años atrás. Hemos crecido, nos guste o no, hemos aprendido de los dramas. Aunque eso no quiere decir que no sigamos tropezando de vez en cuando.
Siempre hay piedras en el camino y resbalones. Pero hemos aprendido a sortearlos, o al menos, a que nos hagan menos daño.
Disfrutamos, cada una a su manera, vivimos, experimentamos pero sobre todo hemos evolucionado. Sobrevivimos a los nuevo tiempos. A nuevos hombres y luchamos con fantasmas que a veces salen de debajo de las piedras, o nos esperan en el descansillo de casa.
Si algo nos diferencia es saborear, antes teníamos tanta prisa por vivir que nos olvidábamos del resto.
Nuestro blog es cómo la energía, no se acaba, sólo de transforma.
*blacky*
martes, 30 de agosto de 2011
sábado, 6 de agosto de 2011
No más drama
Me cuesta admitir los verdaderos propósitos de mis acciones.Iniciamos un blog para tener una charla a distancia con mis amigas.
Para poder saciar nuestras ganas de escribir los dramas y embrollos amorosos de una manera sana, despreocupada y quien sabe, alguna divertida.
Pero en el fondo de todo eso, solo se escondía (y tampoco tanto)
un desahogo emocional.
Porque hablarle a las paredes no es normal, y no tengo tanta privacidad como para poder hacerlo todos los días sin miedo a que me llamen loca, y con razón.
Ha dado resultado.
Escribir puede que sea mi paso para reconocer muchas cosas.
Me las digo a mí misma muchas veces.
Pero todas esas muchas veces también me ignoro.
Sin embargo cuando me leo, me saben a lecciones.
Tener un pseudónimo ayuda, porque te puedes mojar un poco más.
Aunque llegados a un punto, no hay humedad en absoluto.
No hace falta ser muy listo para saber quién es cada una.
Ahora ya nadie escribe.
Eso puede significar dos cosas.
Uno-No quiero que nadie sepa lo que siento ahora mismo.
Dos-No hay nada sobre lo que escribir.
La mayor parte de las historias son frustraciones o búsquedas. En otras ocasiones, drama.
Si no hay nada sobre lo que escribir puede que sea por una única cosa:
Ya no hay drama.
Todo ha cambiado.
No tengo tantas necesidades.
No tengo absolutamente ningún drama.
Ni ganas de manifestarlo si lo tuviera.
Ahora me dedico a disfrutar.
viernes, 29 de abril de 2011
pajarita
martes, 26 de abril de 2011
Adagio en G menor

Albinoni siempre me pone tensa, y mucho más cuando ayer sonaba desafinado en una plaza de confusión y miradas que a pesar de ser opacas, para sus ojos parecían completamente transparentes.
En cierta manera el violín me despierta la cordura, me grita y me ataca, ayer con chirridos incompatibles con mi sosiego que me llevaban a intentar unir los hilos rotos de un pantalón diseñado para seguir así toda su vida.
Aquel hombre parecía avivar aquella melodía pretenciosa. Y he de reconocer que tumbó muchas de mis afirmaciones y me gustó.
Había hecho lo que hasta ahora solo habían hecho los violines. Remover mi paz.
...Brown Sugar...
En cierta manera el violín me despierta la cordura, me grita y me ataca, ayer con chirridos incompatibles con mi sosiego que me llevaban a intentar unir los hilos rotos de un pantalón diseñado para seguir así toda su vida.
Aquel hombre parecía avivar aquella melodía pretenciosa. Y he de reconocer que tumbó muchas de mis afirmaciones y me gustó.
Había hecho lo que hasta ahora solo habían hecho los violines. Remover mi paz.
...Brown Sugar...
viernes, 25 de marzo de 2011
Escrito en alguna parte

Era rubio, de nariz fina y picuda, delgado, con el pelo fino y puntas afiladas. Si me hubieran preguntado habría dicho rotundamente que no me gustaba, demasiado delgado. Su mirada perdida no me interesaba hasta el momento en que sus ojos le traicionaron y me miraron a mí más de diez segundos.
De repente sus manos rozaron mis manos y me apeteció besarle. Quizá sus besos fueran cálidos. Quizá sus yemas quemaran mi piel.
Desde ese día no pude dejar de pensar en él de esa manera. Sus ojos se clavaban en los míos. Solo cuando yo dejaba de contar mi historia.
Transcribía con todo detalle lo que yo decía, y me hablaba con una voz grave y limpia. Una voz que casi no le correspondía. Escribía a máquina. Me tomaba declaración de algunas informaciones que yo poseía y que a él le interesaban.
Juraría que ese hombre querría algún día hacer realidad mis pensamientos, pero eso debe de estar escrito en alguna otra parte.
...Brown Sugar...
miércoles, 9 de marzo de 2011
aquella noche

Un trayecto de autobus, un poco aturdida y resacosa y de repente aquella noche, aquella noche con todos sus recovecos, como un juego de luces girando, aquella noche y el sofa, y las copas y la inseguridad segura de que iba a pasar, aquella noche con sus canciones y las notas de fondo y la silla que giraba, aquella noche y tus labios, y los mios, y un mini trayecto de subida y todo a oscuras y nosotros y aquella noche...
*blacky*
lunes, 28 de febrero de 2011
Alguna extraña razón
Por alguna extraña razón, él ya no es lo que era.
O siempre ha sido así y yo no lo he visto hasta ahora.
No me decepciona la pasividad.
Me decepciona la no lucha.
La verdad es que siempre me han conquistado los chicos tipo contra viento y marea, no importa el tiempo que tengan, las posibilidades o habilidades, lo que cuenta, como en toda aventura, es el intento de conseguir llegar a META.
De hecho nunca me gustaron los guapos por ese motivo, precisamente los feos luchan más por llegar más lejos, porque parten de una base que ellos creen en su contra, y para contrarrestar lo que no tienen, ponen mucha más carne en el asador, y todo ello termina siendo una barbacoa multitudinaria.
No me gustan las historias de príncipes azules, yo siempre fui más de Hércules. Personas que avanzan en la vida y en sus relaciones, con pequeñas pruebas que les hacen avanzar y en definitiva, les hacen más fuertes.
En mi batalla parece no haber oponente, y ya se sabe que sin oponente, no se puede ganar una guerra, la cual nunca se puede dar.
Y sin esos encontronazos, es muy difícil escribir la historia, tener un pasado ni luchar por un futuro.
...Brown Sugar...
O siempre ha sido así y yo no lo he visto hasta ahora.
No me decepciona la pasividad.
Me decepciona la no lucha.
La verdad es que siempre me han conquistado los chicos tipo contra viento y marea, no importa el tiempo que tengan, las posibilidades o habilidades, lo que cuenta, como en toda aventura, es el intento de conseguir llegar a META.
De hecho nunca me gustaron los guapos por ese motivo, precisamente los feos luchan más por llegar más lejos, porque parten de una base que ellos creen en su contra, y para contrarrestar lo que no tienen, ponen mucha más carne en el asador, y todo ello termina siendo una barbacoa multitudinaria.
No me gustan las historias de príncipes azules, yo siempre fui más de Hércules. Personas que avanzan en la vida y en sus relaciones, con pequeñas pruebas que les hacen avanzar y en definitiva, les hacen más fuertes.
En mi batalla parece no haber oponente, y ya se sabe que sin oponente, no se puede ganar una guerra, la cual nunca se puede dar.
Y sin esos encontronazos, es muy difícil escribir la historia, tener un pasado ni luchar por un futuro.
...Brown Sugar...
viernes, 11 de febrero de 2011
El mejor edredón del mundo
El vaho empaña los cristales, y el viento sopla fuera. La noche ha caído antes de tiempo y nos persigue muy cerca. Decidímos proseguir la marcha, sin destino claro, virando y dando vueltas.
Suceden nuestras ideas en dos mentes que piensan sin cesar y manos que hablan solas. Ambas mentes les dan alas, les prestan sus plumas y las contagian de magía.
Nos detenemos de pronto, el motor en silencio, las notas se proceden susurrándonos lo que está por llegar, lo que el tiempo no tiene entre sus dedos, ni las páginas han escrito aún. La melodía augura nuevos tiempos y nuestras manos se abrazan, y nuestros dedos se rozan.
Y el aire sigue soplando y nosotros en un mundo paralelo, en un submundo en el que ambos respiramos al compás y susurramos a gritos. En un mundo que encontramos de pronto, en un mundo sin pintar, sin amueblar en el que todo está por descubrir.
Los miedos se han quedado rezagados, y hemos cargado los bolsillos de buenos propósitos y hemos decidido seguir caminando, sin mapa, sin norte, y con toda la intuición del mundo.
El vaho se apodera de los cristales de nuevo y la noche nos vigila, se encuentra sobre nuestras cabezas y yo me quedo acurrucada, entre tus brazos tapada con el mejor edredón del mundo...
Blacky
Suceden nuestras ideas en dos mentes que piensan sin cesar y manos que hablan solas. Ambas mentes les dan alas, les prestan sus plumas y las contagian de magía.
Nos detenemos de pronto, el motor en silencio, las notas se proceden susurrándonos lo que está por llegar, lo que el tiempo no tiene entre sus dedos, ni las páginas han escrito aún. La melodía augura nuevos tiempos y nuestras manos se abrazan, y nuestros dedos se rozan.
Y el aire sigue soplando y nosotros en un mundo paralelo, en un submundo en el que ambos respiramos al compás y susurramos a gritos. En un mundo que encontramos de pronto, en un mundo sin pintar, sin amueblar en el que todo está por descubrir.
Los miedos se han quedado rezagados, y hemos cargado los bolsillos de buenos propósitos y hemos decidido seguir caminando, sin mapa, sin norte, y con toda la intuición del mundo.
El vaho se apodera de los cristales de nuevo y la noche nos vigila, se encuentra sobre nuestras cabezas y yo me quedo acurrucada, entre tus brazos tapada con el mejor edredón del mundo...
Blacky
viernes, 7 de enero de 2011
sin sueño

Me meto en la cama sin sonrisa, y venga a dar vueltas bajo las sábanas. Vuelta para un lado y para otro y el sueño no llega y las ideas se suceden sin cesar en mi cabeza. Ideas buenas y menos buenas, ideas disparatadas y otras mucho más sensatas y objetivas.
Al final no consigo conciliar el sueño profundamente y sólo a medias entorno los ojos e intento dejar de girar. Al fin y al cabo qué le vamos a hacer si cada uno lleva su ritmo y velocidad.
Suena el despertador y tengo la sensación de no haber dormido, total otra vez despierta y con la cabeza más serena y con menos sensación de descoloque.
Será el sueño...
*blacky*
lunes, 20 de diciembre de 2010
Mi camisa blanca

Me gusta quitarme los zapatos y que tu bajes la cremallera de mis botas con una mano. Me gusta cuando me cuentas tus cosas e ideas, y me sonries muy cerca y me acaricias. Me gusta conducir contigo al lado, con mi falda presumida, un poco más arriba de lo debido. Me gusta meterme debajo de tu edredón y que me abraces. Me gusta ver películas a medias contigo. Me gustan tus dosis de flipado.
Me gusta como desabrochas mi camisa blanca...
*blacky*
miércoles, 15 de diciembre de 2010
Escribo poco

Ultimamente escribo poco, he estado echándole un vistazo al blog y han disminuido el numero de entradas considerablemente. Escribo poco porque he dejado de tener rabia contenida. Escribo poco porque he empezado a inaugurar momentos que valen la pena. Escribo poco porque tengo menos cosas que soltar, y más que disfrutar. Escribo poco porque las sonrisas se escurren por la comisura de mis labios. Escribo poco porque tengo las manos ocupadas con caricias que soltar. Escribo poco porque duermo menos. Escribo poco porque trabajo más. Escribo poco porque tengo menos necesidad de hacerlo. Escribo poco porque siento más. Escribo poco porque he cambiado convers por tacones y vaqueros por medias. Escribo poco porque viajo más.
Pero en el fondo todos son excusas...
domingo, 14 de noviembre de 2010
Una vez en el tiempo

Un comienzo es una etapa que sucede una vez en el tiempo de un ciclo vital.
Un comienzo suele ser mágico, hipnotizado por el futuro incierto e idealizado y el dulce sabor del cariño y afectuosidad que se siente siempre en un principio.
Siempre me han gustado. Son mi parte favorita de las relaciones, cuando aún no corren el riesgo de deteriorarse o acostumbrarse, cuando no se pierde nada porque aún no se tiene.
Por eso creo que me encanta el género romántico, lleno de historias distintas de comienzos, de palabras impetuosas y de inercia, de espontaneidad y locura.
Tengo ganas de verte. No puedo dejar de pensar en tí. Eres increíble. Eres preciosa. Me vuelves loca. Tengo miedo. Creo que te quiero.
En los comienzos se dicen cosas que 4 meses después nunca se vuelven a repetir, y me encanta recordar las palabras de los comienzos, cuando había magia y complicidad.
A veces reconozco que me gustaría dejarlo todo y volver a tener un comienzo, y hacerlo continuadamente y tener que empezar de nuevo. Me gustaría volver a sentirme como una vez en el tiempo.
Un comienzo donde hay sorpresas y apoyo incondicional, donde hay besos jugosos, dónde el corazón parece dar vuelcos, un comienzo donde sientas que no puedes despegarte de él, que después de pensar todo el día en él, llegue ese mensaje que se traduzca en un "si, yo también".
Los comienzos son intensos y entrañables, como un cuento que se cuenta una vez en el tiempo.
Pero ¿cuánta verdad hay en un cuento?
...Brown Sugar...
Un comienzo suele ser mágico, hipnotizado por el futuro incierto e idealizado y el dulce sabor del cariño y afectuosidad que se siente siempre en un principio.
Siempre me han gustado. Son mi parte favorita de las relaciones, cuando aún no corren el riesgo de deteriorarse o acostumbrarse, cuando no se pierde nada porque aún no se tiene.
Por eso creo que me encanta el género romántico, lleno de historias distintas de comienzos, de palabras impetuosas y de inercia, de espontaneidad y locura.
Tengo ganas de verte. No puedo dejar de pensar en tí. Eres increíble. Eres preciosa. Me vuelves loca. Tengo miedo. Creo que te quiero.
En los comienzos se dicen cosas que 4 meses después nunca se vuelven a repetir, y me encanta recordar las palabras de los comienzos, cuando había magia y complicidad.
A veces reconozco que me gustaría dejarlo todo y volver a tener un comienzo, y hacerlo continuadamente y tener que empezar de nuevo. Me gustaría volver a sentirme como una vez en el tiempo.
Un comienzo donde hay sorpresas y apoyo incondicional, donde hay besos jugosos, dónde el corazón parece dar vuelcos, un comienzo donde sientas que no puedes despegarte de él, que después de pensar todo el día en él, llegue ese mensaje que se traduzca en un "si, yo también".
Los comienzos son intensos y entrañables, como un cuento que se cuenta una vez en el tiempo.
Pero ¿cuánta verdad hay en un cuento?
...Brown Sugar...
martes, 9 de noviembre de 2010
El humo

He visto una película mientras tenía frío, que me ha recordado a algo que viví.
No sé si los escalofríos provenían de la temperatura de la habitación, o del recuerdo.
En mi recuerdo, me vino a la mente un chico con el que estuve. Un chico que tenía ganas de morir. Existen dos cosas que puedes encontrar en las personas. Supongo que lo común son las ganas de vivir, pero un porcentaje minoritario puede querer lo contrario.
No es nada raro. Algunas personas han perdido el rumbo y no saben muy bien qué camino van a seguir a continuación. Sin muchas aspiraciones, o poca creencia en las mismas, el ser humano se ahoga en su propio llanto. Y ni los besos ni los abrazos pueden curarle de la enfermedad en la que él mismo se introduce cada vez más.
Las ganas de morir es una manifestación diferente de querer curarse.
La única diferencia es que no son medicinas.
Yo estuve con un chico que quería morir. Y no era mi culpa que lo desease. La única culpa es que yo no podía quitarle esa idea de la cabeza.
En una habitación gris se levantaba cada mañana y se cubría el rostro de humo, pensando en el daño que hacía si moría, y en el daño que le hacía seguir vivo.
El amor podría haberle salvado, o quizá nunca pensó volver a amar. Nunca pensó qué estaría yo haciendo sin garantías de despertarme al calor de su cuerpo una mañana después.
La desconfianza en su futuro era el reflejo de la desconfianza en su vida.
Y decidió irse, tras una cortina de humo, esperando que el tabaco le matase algún día.
...Brown Sugar...
Imagen: Marcelo Aurelio
viernes, 15 de octubre de 2010
El sonido mudo del grito

Suena un saxo bajo con rabia y furia, unas teclas apresuradas recorren un camino saltando obstaculos de cuerdas de guitarra, y alguien grita NO NO LA LA UO UO UO, con suficiente fuerza para estallar el tímpano.
Nadie escucha. La canción pide permiso y nadie escucha. El amor pide permiso y nadie escucha. Can I love both of your hands? - pregunta.
Cada vez más fuerte.
Impasible.
Puedo amar ambas manos?
PUEDO O NO.
No, no, no... no, no... uo uo uo...
Y la voz se pierde sin aliento a un fondo oscuro de aullidos y sufrimiento.
Y nunca se supo si la canción comenzó de nuevo, o se perdió, por no ser bien escuchada. Como un saxo perdido entre la gente y sus lamentos ruidosos.
...Brown Sugar...
Nadie escucha. La canción pide permiso y nadie escucha. El amor pide permiso y nadie escucha. Can I love both of your hands? - pregunta.
Cada vez más fuerte.
Impasible.
Puedo amar ambas manos?
PUEDO O NO.
No, no, no... no, no... uo uo uo...
Y la voz se pierde sin aliento a un fondo oscuro de aullidos y sufrimiento.
Y nunca se supo si la canción comenzó de nuevo, o se perdió, por no ser bien escuchada. Como un saxo perdido entre la gente y sus lamentos ruidosos.
...Brown Sugar...
(Inspirada en la canción "Go Away" de Guillemots:
lunes, 11 de octubre de 2010
Estás de no
Si, así es hay veces que estás de no. Un no incomprensible, un no incómodo y molesto. Un no vomitivo, un no de pegarte un corte. Porque cuando estás de si es perfecto, cuando estás de si me endulzas, me trasladas, me elevas. Cuando estás de si las copas saben diferente, y tus sábanas abrazan mucho mejor. Cuando estás de si tus labios no dejan de llamarme, ni de besarme, ni de morderme. Pero cuando el no entra en tu mente y la colapsa, te entra una narcolepsia rara, un momento de sueño infinito, una barrera infranqueable. Cuando estás de no olvidas mi nombre, mis curvas, olvidas el recorrido que tus manos se saben al dedillo, borras mi ruta y pierdes el mapa, y yo pierdo el norte.
blacky
blacky
domingo, 10 de octubre de 2010
Voy a discutir
Mi cabeza no para de ejercer presión dándome punzadas y cortándome la respiración.
Las lágrimas se derraman por unas mejillas manchadas de colorete borrado.
Quisiera tener más paciencia, y más criterio de selección, sobre lo que debe afectarme y lo que no.
Pero las sábanas me traicionan y fomentan mi pena nocturna, en un arranque de arrepentimiento y de dudas, que nadie sabe de dónde vienen.
Estoy cansada de temer sus dudas.
Estoy cansada de llorar las de los demás.
Solo quiero acostarme y poder dormir en paz.
Voy a discutir con la almohada y quiero saber si mañana podré seguir siendo su amiga, o debo alejarme sin más, como ya hice otras veces, en noches empañadas.
...Brown Sugar...
jueves, 2 de septiembre de 2010
Las teclas lentas
Tardé unos minutos en apretar las teclas. Tenía dudas con respecto a todo. No sabía muy bien cual sería el siguiente paso. Nunca he estado en una situación parecida. Fui alejándome de la realidad, fui abandonando los lugares que un día ocupé. Lo había pasado bien, pero también mal. A partes iguales. Lo bueno hizo que lo malo fuera después muy malo. Tardé unos minutos en decir un adiós, porque era una decisión importante, con la cual después me quedaría sola, con mis secuelas recordándome que nada de él me convenía. Supe por fin lo que buscaba en un hombre. Seguridad. Ni siquiera voy a pedir amor a alguien que aún no me conoce. Yo solo quiero alguna garantía, de que estoy mejor acompañada que sola. Y esas teclas me costaron lágrimas, pero más me costaban las mentiras disfrazadas de amor y distancias sin superar.
Y pensé, despedirse así es la mayor mierda que podría hacer en mi vida entonces, pero fue lo más grande, visto a día de hoy.
...Brown Sugar...
Y pensé, despedirse así es la mayor mierda que podría hacer en mi vida entonces, pero fue lo más grande, visto a día de hoy.
...Brown Sugar...
lunes, 19 de abril de 2010
Nunca has sido
Si, te digo que me faltó tu mano, me faltaro tus abrazos, me faltaste y conseguiste hacerme perder los nervios y reducir la confianza al mínimo y reducirme. Me jodió, me jodió que consiguieras hacerme sentir tan mal como lo hiciste y que las pinceladas de miedo pintaran mi rostro y se alojaran debajo de mi piel. Me dolió que no fueras capaz de sentir algo más por lo que me estaba pasando, y a ti indirectamente y solo conseguiste que añorara algo que no tenía, algo que no eras, algo que nunca has sido aunque comenzaras con buen pie.
Conseguiste que dejara de quererme, que me sintiera la mujer más rastrera del lugar, la que se acostaba contigo en una cama distinta cada vez. Pero recupere la calma, y la confianza en mi, y las ganas de taconear delante de ti y a tu lado marcando mi propio ritmo.
Conseguiste que dejara de quererme, que me sintiera la mujer más rastrera del lugar, la que se acostaba contigo en una cama distinta cada vez. Pero recupere la calma, y la confianza en mi, y las ganas de taconear delante de ti y a tu lado marcando mi propio ritmo.
viernes, 16 de abril de 2010
Hacer el idiota
Ayer pensé en la cantidad de hombres que me han hecho perder el tiempo.En la cantidad de idiotas que había repartidos por el mundo.
En la cantidad de tiempo invertido en hacer el idiota.
En los recuerdos de mierda que bien podrían haberse reservado para tomar una cocacola sin que llevara implícito el hacer el idiota en algún segundo o minuto del momento.
Verdaderamente creo que algunas veces me han tomado por tonta. Como si jugar a los títeres hubiera sido alguna vez mi afición.
Me juro muchas veces no permitirlo más, porque en mi recuerdo, la imagen que tengo de mí se degrada y se rebaja a un nivel que casi me da vergüenza describirlo.
Una inmensa mayoría de idiotas me han rodeado en la vida, y yo me he dejado llevar por ellos, en la búsqueda desesperada de tener algo que hacer con alguien. A medida que crecí sustituí eso por juguetes femeninos, que superaban mucho las expectativas.
Por mucho que me digan que no es lo mismo que un hombre, al menos no tengo que aguantar las tonterías, ni escuchar falsas palabras que pierden su sentido cuando se dicen al viento y a la luna.
Al menos no tengo que preocuparme de si hoy me ha llamado, hoy me ha mirado u hoy me escribe en alguna de las infinitas redes sociales en la que tenemos la desgracia de coincidir.
Al menos no tengo que ser víctima de mamoneos estúpidos, y engaños furtivos, donde cumples el tópico de la niña tonta encariñada que pone esperanzas en gente que nunca ha valido una mierda.
No sé si sigo distinguiendo eso de la realidad, no sé si me sigo equivocando y perdiendo el tiempo, pero sí sé que la niña tonta se fue de viaje y allí se quedó.
Haciendo el idiota, que es lo que más le gusta hacer.
No sé si sigo distinguiendo eso de la realidad, no sé si me sigo equivocando y perdiendo el tiempo, pero sí sé que la niña tonta se fue de viaje y allí se quedó.
Haciendo el idiota, que es lo que más le gusta hacer.
...Brown Sugar...
martes, 16 de marzo de 2010
Endulzando
Brown Sugar nunca fue realmente sugar. En sus comienzos su dulzura la tapaban las convencionalidades, las malas influencias y los miedos repentinos de si todo lo que ocurre es auténtico o esconde oscuros secretos.Hoy en día ni es la mejor persona del mundo ni la peor. Se ha vuelto cariñosa. Se ha abierto a su sexualidad, no le importa reconocer sus debilidades, le gusta hablar de sexo y le gusta que todo lo envuelva la ternura siempre y cuando se acompañe de una buena banda sonora.
Brown Sugar quería pasárselo bien hasta que en ocasiones quería enamorarse. Quizá es muy fuerte decir esto. No estoy segura de que sepa lo que es exactamente.
Se enamoró del mejor animo de su pareja, y desde entonces se cuidó mucho de sentir algo por alguien. Tampoco se forzaba. Se dejaba querer. Sacaba sus vicios y sus divertimentos y los ponía en una bandeja, la del elegido, que se sumía en ella y aceptaba las condiciones.
Luego ella cambió. Al fin y al cabo a todo azúcar le gusta su café. Y ella es de las que se ponen 3 cucharadas.
En poco tiempo se convirtio en una empalagosa divertida. Con un punto de los restos de los orígenes, de pasárselo bien.
Le hicieron daño pocas veces, porque siempre mantuvo la correcta actitud. Sin miedo. Sin amargura.
Y cuando algo daba señales de tal amargura, le añadía su azúcar.
Su azúcar moreno.
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