martes, 8 de septiembre de 2009

game over, my friend!


Aqui me quedo, aquí me siento, con mis cositas, mis sueños, mis viajes. Me siento y sonrio, me siento y me quedo, me siento contigo, y contigo. Me siento con la gente que me aporta. Me siento con mis historias. En este último camino he perdido iniciativa, he perdido lagrimas, pero he ganado experiencia. Por eso he decidido tomarme tooodo con calma y sonreir. Respirar, sonreir, y no regalar besos. Bueno, sólo a quien yo quiero besar.

Los besos gratis no puntuan, y no sé si yo me dejaré besar. Me siento, pero esta vez sola, me siento y yo decido quien me acompaña. Dejo el movil en silencio, si suena bien, sino también. Cojo un libro, escucho música, pienso en mi.

Por un momento en mi, ni en ti, ni en el de en frente! en mi, y en quien quiero!

Aquí me quedo, con mis "malos pensamientos" jejeje y los mejores por otra parte!

*just black*

viernes, 4 de septiembre de 2009

Oscuridad


Mi mirada en ninguna parte. Mi cabeza se deja caer sobre mis manos. Mis ojos tiemblan de tanta mirada fija. Me anudo a los muslos el satén del vestido, porque no sé dónde estaría de otro modo. He apagado la luz, para estar mejor conmigo misma. Así no puedo ver el ridículo, no puedo saber después de un rato dónde estoy realmente. No me gusta saberlo si no está la persona que tiene que cuidar de mí. Las emociones se me echan encima, sin avisar, sin invitación. Lanzan flashes que parecen documentales y premoniciones, de lo que ocurre, de lo que ocurrió, de lo que podrá ocurrir.

No quiero ser yo la artífice de todo eso. Mi ilusión supera los límites de la realidad. En una mesa de madera tengo mi teatro y mis historias. Donde todos se besan con pasión o con dulzura, escupiendo arrepentimiento y secretos bien guardados del amor que les da miedo mostrar.

El amor vestido de rojo oscuro, casi granate, ardiente y salvaje, que mira desde la esquina y saluda moviendo solo los dedos, con media sonrisa cruel e irresistible.
Las sombras y las luces que traspasan la ventana, pintan la vida en la pared. Una vida que esta noche no voy a compartir con nadie, porque entre mi pelo y la corriente de aire es con quien voy a estar.

Odio pensar que la oscuridad me de esperanzas de que el teléfono ilumine la habitación y no sea un salvapantallas en movimiento. Odio las noches silenciosas, si mi interior no dice nada para romper el hielo.

Entre vasos de burbujas, sin aderezos, sin pausas, la ansiedad se ha vestido de negro para dar luto a las sonrisas amplias, a los brazos en la cintura, a las miradas empañadas de amor, a los literales buenos días, a los mensajes de amplias sonrisas o a la tonta ilusión del mecanismo que desconocemos cómo funciona, pero fabrica las coincidencias.
Mi corazón teñido lo llevo ahora en el llavero, para que nadie busque en el sitio correcto, porque de momento no controla las velocidades ni dónde van los frenos.

Afortunadamente, no soy un tren que descarrila, ni me atrae el aroma del ron, no llevo vestido para lucirlo, y no voy a invitar a nadie a cenar aunque sea contradictorio para el clasicismo amoroso al que me gusta acostumbrarme.

La oscuridad tiene mucho que contarme, y aunque hable mucho, a mí me gusta escuchar.
Quizá aprenda algo.

O quizá me quede dormida en una mesa y la pantalla de mi móvil iluminada.

...Brown Sugar...

jueves, 3 de septiembre de 2009

Adios


Hace unos días recibí esta nota,


Hola, llevo mucho tiempo intentando comunicarme contigo, pero has estado tan ocupada que no he sido capaz. ¡Me declaro en huelga! he decidido abandonarte por un tiempo, me voy a tomar unas merecidas vacaciones, y sí, has oido bien, son merecidas.


¿Tu crees que es normal haberme sometido a todos estos meses de presión? Eso sin contar con las obras de doble acristalamiento a las que me sometiste hace un par de años. Conseguiste uno de tus objetivos, utilizarme de aislante. Era muy dificil traspasarme, y es cierto, sólo unos pocos atravesaron mis puertas. El resto se quedaron resvaladizos en la entrada.


Eso sí, también te digo que les costó ganarse mi compañía, porque hija, tienes unos gustos bastante peculiares. No me creía del todo que fueran a ser mis nuevos inquilinos, la verdad que varios de ellos tenían malos hábitos, y no estaba del todo conforme con que me mancharan mi hogar.


Por no hablar de los sobresaltos a los que me has tenído sometido, que si latiendo a mil antes de tus citas, que si histérico en el momento del primer beso, no te digo más en momentos más íntimos que tuve que pedir refuerzos!! Pero ya, la gota que colma el vaso, fueron las decepciones. He tenido goteras, grietas, y no hablemos de que pasé un invierno helado, el frio se colaba por los huecos.


Ahora, que se ha acabado el verano sólo puedo decirte que me marcho por una temporada, ¡no te soporto! no se cuando volveré, no me llames, no me escribas, sólo sientate a escucharme y respira hondo, tienes una temporada larga para recapacitar.


Firmado: tú corazón
*just black*

miércoles, 2 de septiembre de 2009

¿Te llevo?

Hay ciertos momentos en que los hombres tenéis un encanto que no se resiste.
Estaba corriendo, calle abajo, como si mi vida dependiese de llegar a una meta, como si intentase ir en busca de alguien, desesperada y con temeridad.
Esta vez no era nada de eso. Solo iba hacia mi coche, con impaciencia, porque lo tengo en mitad de un stop, en prohibidísimo, expuesto a multas y grúas, y aparece un hombre, de camisa y corbata, de insinuosas gafas negras de pasta, sin repeinar, con voz que hubiera deseado que fuera más grave, dentro de un coche grande y oscuro que me pregunta entre sonrisas:
-¿Te llevo?
Demasiado tarde porque está aquí al lado. El colmo sería que tuviera que coger un coche para llegar a mi coche. Pero no está nada mal la preocupación y el detalle. Me parece sexy.
Me gusta que me lleven. Siempre conduzco yo.
-¿Te llevo?
Adónde...?
...Brown Sugar...

una noche como hoy


Conversaciones incompatibles, conversaciones sin conversar. Te escribo y no contestas. Te escribo a ti si, porque sé que un día cualquiera caerás y leeras estas lineas, y las anteriores, y las de todas aquellas que escriben asiduamente en este rinconcito. Esta vez sin rodeos, esta vez solos, tu y yo, apago la luz de arriba y enciendo una vela, o te cojo de la mano y te llevo a un lugar más tranquilo. A un lugar lejos de Madrid, un lugar en el que solo existamos tu y yo. Uno en el que no haya nadie que nos hable, nos escriba o nos llame. Esa noche, porque ten claro que será de noche, meteremos ambos móviles en el fondo de una mochila y nos llevaremos lo justo. Habrá un lugar cómodo para sentarnos, y amplio por si toca pegarse o tumbarse, nunca se sabe.

Ese día me mirarás del todo, como has hecho ultimamente, pero no has conseguido ver que había detras de mis ojos, o has catado mi sonrisa sin saber si sonreia o no de veras. Esa noche hablarás! hablarás como has intentado miles de veces, o has hecho con caricias y sin emitir ni una sola palabra.

Habrá música, pero no la de siempre, habra un sonido relajante de fondo, puede ser el mar, o cualquier cosa que se entremezcle con silencio. Esa noche, será nuestra noche. La noche en la que no valgan copas que sirvan como excusa, ni nadie que nos distraiga. Esa noche te sentarás y sin levantar del todo la mirada, como sueles hacer cuando no tienes claro que vaya a aprobar tu comentario, me darás la mano y no habrá pullas que valgan, no valdrá meterse conmigo para relajar la situación, ni ejercer de gallito de turno.

Yo me quedaré callada, atenta, poniéndote morritos como cuando me concentro y estoy seria. Esperare todo el tiempo necesario para que te sientas comodo y sueltes todo lo que llevabas pensando este último tiempo. Te besaré lento, despacio, dulce. Te besare en silencio, saboreando cada movimiento y tú, te dejarás besar. Me mirarás a los ojos, y comprenderás que ésto era lo que llevaba tratando de decirte todo este tiempo. Pero no quería movimientos ni escarceos.

Quería una noche como hoy

*just black*

lunes, 31 de agosto de 2009

te asusto




Tu y yo lo sabiamos
, sabiamos lo que pasaría, y era algo premeditado. Tú me invitaste y yo acepte. Tu te ofreciste a recogerme y yo asentí. No sabía lo que tenias guardado, pero no tarde más de diez minutos en averiguarlo. No te costó contármelo pero ¿Por qué no antes?

Jugamos de nuevo, tonteamos, y me soltaste todo lo que llevabas pensando estos días. Me cogiste de la mano y recorrimos las mismas calles de siempre, me cogiste en brazos, y seguimos recorriendo las callejuelas. Paseamos todo lo paseable, y te enfadaste por no aceptar que crezco, como lo haces tú, te enfadaste porque te habias enterado por otros, como me enfadé yo contigo.

Nos trasladamos a otra época, viajamos 5 años en el tiempo, solo miradas, solo caricias. Me temes! lo sé. Temes engancharte conmigo porque te conozco, lo hago mejor que tu novia, lo hago desde hace más tiempo, sé por donde cogerte para sacarte de tus casillas y para que me des el beso más dulce. Nos gusta estar juntos, nos gusta casi tanto como nos asusta. Eres incapaz de traspasar la barrera, lo eres porque en el fondo sientes más conmigo que con el resto y no me puedes controlar como casi todo lo que te comes a diario.

Me hablan y te enfadas, escribo y me preguntas a quién, me saludan y sacas medio cuerpo. Tu lo llamas protección, yo lo llamo celos. Te entran y me jode, te echas novia y me la presentas, hablamos con ella y no puedo evitar ponerme en su lugar. Conozco a alguien y te molesta, me acuesto con alguien y no soportas escucharlo o que vengan a decirtelo.

Me dejas en casa y prefiero que no subas, me das dos besos y dos más, me dices que me cuide y se nos cae el alma a los pies a los dos. Llamas a tu novia...

*just black*

viernes, 28 de agosto de 2009

¡Pero miramé!


No quiero pecar de inmodestia pero juraría que te gusto.
Y lo juraría porque no me miras.
Te diriges a mí lo justo, tus miradas me esquivan, los comentarios y los gestos pasan por encima de mí.
Entiendo la situación.
Seguramente yo haría lo mismo en mis periodos de inseguridad, pero no estoy en ese momento.
El tiempo nos dirá algo, estoy segura.
Pero mientras espero, al menos ¡miramé!
...Brown Sugar...

miércoles, 26 de agosto de 2009

A través de Outlook


Clicko sobré la tecla de envio, deslizo el dedo sobre el portatil y mandó su mensaje. Era tarde y la idea llevaba tiempo pululando en su cabeza. Era una idea con la que jugaba al escondite semanalmente, una idea que a veces se le aparecia brillante y otras quería esconderla en el fondo de su cabeza, sí donde viven las cosas descavelladas. Pero era tarde y necesitaba hacerlo, no por nadie en especial, por ella misma y por recuperar su equilibrio.

Simplemente apagó el portatil, bajó la tapa e intento dormir algo. Dos canalones se escurrian por sus mejillas, como cuando uno hace lo correcto pero no se siente orgulloso de ello. Simplemente callada, simplemente sentada, simplemente tomó la decisión. Ni contenta, ni asustada, ni tranquila. Pensativa, triste, pero con ganas de seguir para adelante. Todo ello circulaba por su mente y sus canalones iban engordando sus párpados poco a poco.

Al día siguiente se despertó como una autómata, sin sentir, sin padecer, se vistió y volvió a su jornada, miró el correo y releyó sus letras, miro el buzón de entrada y estaba vacio. Simplemente cerró el correo...

*just black*

lunes, 24 de agosto de 2009

Las llamadas perdidas


Hola.
Te agradecería que dejases de ser animal de conveniencia. Cada jueves o fin de semana me encuentro una llamada que el destino no quiere que oiga. Se perfectamente que quieres. Yo anduve algún tiempo con la técnica de la insinuación, pero las ex-rubias no somos tan tontas. Ya no quiero atender a esas llamadas a horas intempestivas de la mañana. Tampoco quiero que se me acuse de velas que no tengo en los entierros.

Dije que todo estaba dicho y la verdad es que ya no queda nada más original que pueda decir. No estoy para cuando tú puedas. Retractarse eternamente no va a solucionar la base del problema.

Para pollas andantes seguro que aún me quedará la larga historia de mi vida, pero siempre tú, tiene un final decepcionante. Te ríes de mí y yo no soy comediante. Me tomas el pelo y yo me lo estoy dejando largo. Me mareas.

Si no sabes qué hacer, hay muchas otras actividades alternativas a gastarme la batería del móvil en llamadas a las 9 de la mañana.

Algunas levantamos el país e intentamos levantar la cabeza. Bien alta.
Adiós.

...Brown Sugar...

jueves, 20 de agosto de 2009

En la inmensidad del adiós


-Ya sé que es lo que hay que hacer- dije con la mezcla de un respiro y una conforme sonrisa.

-Mejor no causar daño, solo sería daño y más daño- y me besó apretando sus labios con efusividad.

Acto seguido me perdí en sus ojos miel, aquellos que amaba tanto. Sus manos se entrelazaban entre las mías, unas manos que conocían mi cuerpo mejor que yo. Me hueles hasta más allá de mi piel, me aprietas. Sobran las palabras cuando el silencio es el que está hablando. Dice que estás enamorándote de mí, dice que no sabes como actuar con tanto miedo y tanto amor.

El silencio me lo ha contado casi todo. Tus ojos cerrados me desvelan que no puedes dejarme ir, que intentas mantener mi aroma de la cama en tu rostro. Tienes una nota mía, único recuerdo palpable de que me importaste mucho en nuestro momento.

Con mensajes me suplicas que te despierte para que yo sea lo primero que ves. Me tumbo a tu lado, con la mitad de las lágrimas que me quedan, sin poder dormir con tus besos en mi espalda.

Tus dedos cariñosos no saben decirme que me echarán de menos.

Y yo no sé decir que te quiero para creérmelo.

Estoy loca, y a veces la locura me precipita a amar más de lo que la vida quiere que ame.

Mis últimos minutos los pasé en el silencio de tu cuerpo, las cosquillas de tu pelo, y la ternura de tus labios.

Me digo a mí misma que te echo de menos, porque tú también me echas de menos.

Y te hace daño.

...Brown Sugar...

Sólo Sentados


Sentados en aquella sala de cine, la proyección recien empezada, y varias personas repartidas por la sala. Sentados, mirando de frente, sentados como amigos, sólo sentados. Con la mirada clavada en la pantalla y la mente sin parar de pensar. Una mano torpe, una mano directa, una caricia sin importancia, o dos, o tres, y una mirada de frente, y otra vez pensamientos entre cruzados, y esa mano deslizandose por la rodilla, bajando hasta el tobillo, introduciendose entre medias de las sandalias. Sentados, con gente alrededor, bastante solitarios por cierto, sentados con una versión original de fondo. Callados, sentados en el cine, sin palomitas, sin bebida. Hablando, pero callados. Respiraciones entre cortadas y miradas que hablaban muy alto. Sentados, callados pero sin dejar de hablar. Otra mano habladora, otra mirada intermitente y unos subtítulos en blanco, y aquellos chinos pegándose, y un príncipe que era princesa, y nosotros sentados. Con los pies en la butaca, y los chinos sin parar de gritar, y un oasis, y tú, y tu mirada otra vez, y tú mano. Y una peli empezada, y una carrera a la calle, y una peli sin acabar, y tu y yo riéndonos de los chinos, y de estar sentados, y del calor y de poder hablar hablando y no mirando, y mis fotos, y las tuyas, y una horquilla rescatada, y Madrid con calor, y el mundo a su bola. Sentados, seguimos sentados.

*just black*

miércoles, 19 de agosto de 2009

Como un tigre al acecho


Literalmente a mi lado y sin metáforas. Le huelo desde distancia prudencial. Huele a hombre escondido entre piel rosa y vello rubio. Guapo o no, es atractivo, morboso. Su tono de voz es la dulzura justa del que engaña con la mirada. Sus gafas confunden sus ojos, de un idealizado azul oscuro, profundos y expresivos. Su boca, con labio entremetido, escondido en la barba bien repartida de su rostro, me hacen desearle más.

Suelo anhelar lo que no veo bien. Y no veo bien porque me separan dos mesas, porque la oficina está demasiado vacía como para parecer estar mirando a cualquiera, y mi promesa de tranquilidad estaba hecha justo el día en que llegó él.

O a mí me va mucho la marcha, o me fijo en todos, o es que la vida es muy oportuna.

Pero es que a esas horas de entrada, uno se estira, la camiseta de manga corta resulta ser corta también para mostrar estirada ese trozo de cadera y tripa, asomando en el mejor momento el ombligo y dándome una idea clara del tipo de chico que es porque le veo los calzoncillos.

Adorable. Nada me decepciona.

A lo mejor saco de donde no hay. Me imagino su "joder" en otras situaciones donde no hay ordenador delante, su tos en otro asiento, sus manos manejando otras cosas. Me imagino esos brazos, y me imagino cómo le agarraría, cómo podría abrazarme, por qué podríamos llegar a besarnos algún día y qué diría después.

Estoy como un tigre al acecho, percibiendo las sensaciones y mi tensión sexual que cada día me ataca más los nervios. Pero por el momento intento no mirarle, porque no me apetece que me guste más de lo que me gusta, con que me atraiga me basta, pero es que hijo mío, tu olor se me mete en el cerebro, y ya he asociado ese olor desconocido a tí y eso no pondrá freno a mis fantasías.

Las fantasías, que no llevan impuestos del estado, y tal y como un amigo mío dice: "!Cómo me gusta!"



...Brown Sugar...