lunes, 22 de febrero de 2010

Cerca

Me gusta tumbarme junto a él dándole la espalda.
Su cuerpo reacciona automáticamente, adoptando mi postura.
Como si de un molde se tratase.
Me gusta esa postura porque pasa su brazo por encima y me cubre.
Puede cogerme la mano, puede acariciarme los senos y puede tropezar en mis muslos.
Me gusta sentir su respiración en la espalda.
Si se aferra a mí puedo oír sus susurros, puede rozarme el pelo, besar mi cuello y mis hombros.
Cuando le doy la espalda simplemente le reclamo.
Busco sus piernas con las mías.
Asomo mi trasero, de la manera más dulce, para que se apriete aún más a mí.
Me gusta mucho darle la espalda, porque sin verle, le siento cerca.

...Brown Sugar...

jueves, 18 de febrero de 2010

Los besos de otra


Me robó los besos.
Pisoteó mi iniciativa y me lanzó entre las sombras.
Me dejó los besos en el aire, que me rodeaban irónicos, soltando risotadas en bajo.
No pude reaccionar sin humedad en los ojos.
Una nube cargada en mi tabique nasal.
La humillación cayéndome desde la espalda.
Y la sensación de un hombre aleatorio.
Un hombre de tómbola.
Un hombre subastado.
Su precio, su único precio, era la inmediatez.
Me multan por lenta.
Pero la decepción no es por mí. La indignación no es por la morena de carmín violeta.
Es porque otra vez, perdí mi tiempo, con un vendido, por tres besos públicos muy cerdos.
Qué poco caché, qué poca exigencia, qué decepción cuando la conformidad llega en segundos.
Y tu, con madre y abuela, lo especial que decían que eras, y ahí estás.
Sola.
Y subiendo el listón.
Y nadie con escalera.

...Brown Sugar...

sábado, 13 de febrero de 2010

Su silencio

Me encaramé de sus piernas a su hombro. Aquella mujer asustaba con su silencio, con su extrema ternura. No decía nada que no dijeran sus ojos húmedos, con el brillo del amor reflejado por la poca luz que se escapa por debajo de la persiana. "Agárrate fuerte a mí" - me decía. "No me sueltes".
Esta vez no. Conseguí escapar de sus miradas durante unos días, evitar mirarle fijamente cuando me cuestionaba si esta vez me quedaría. Si no era capaz de amarle esta vez, nunca volvería a intentarlo.
El daño es más fuerte de lo que es ella. Quise por fin decirle la verdad, que me daba miedo el amor, cuando enfermo de cancer, la dejaría escapar de nuevo, está vez, para siempre.
Así que me quedé callado, la besé, y cuando ella me miró, buscando alguna respuesta, yo respondí fundiéndome con su silencio.
Esta vez el último recuerdo, será el placer del silencio, en una calurosa noche como hoy.

...Brown Sugar...

miércoles, 10 de febrero de 2010

Envido a la chica


¿Por qué es tan dificil acceder? Porque es dificil llevarse bien, con fluidez, con continuidad, es imposible. Es un equilibrio inalcanzable, es como un universo paralelo, las cosas fluyen por un lado y tu y yo por otro, como cometas desorbitados. Pero cuando intento juntarlas es inalcanzable. Jugamos al ratón y al gato, juego mis cartas abiertamente, te cuento, te enseño, me muestro accesible, pero da igual, porque tu ni siquiera prestas atención a mis jugadas ni te interesa si jugamos a lo mismo. Tu vas de un palo y yo de otro.

Pero cuando accedemos es diferente, eres capaz de jugar, de enseñarme tus cartas y sucumbir a mis movimientos. Te gusta hacerme creer que te quedarás un rato, aunque realmente visiones desde lejos la partida sin querer sentarte a la mesa a jugar. Yo he sido aprendiz, he aprendido a anteponerme a tus jugadas, a jugar, a ganar, a echar un órdago y perder, a esconderme un as en la manga que nunca saqué. He sido aprendiz que juega, o más bien soy cupier, reparto las cartas a los que jugarán delante de nosotros, porque ambos miraremos por encima de las cartas, yo mientras barajeo las mias y tu mientras desde una mesa cercana, con luz tenue y un cigarrillo entre tus dedos me miras de reojo, observas mis movimientos, repasas la partida, pero te quedas sentado, jugando al ratón y al gato.

*Just black*

jueves, 4 de febrero de 2010

Tuvimos, sólo tuvimos


Decir no es siempre una opción aunque a veces la contemplemos menos. Decir no a veces duele y otras libera. La otra noche tuve que decir no, lo hice porque me salió de dentro, porque era más fácil y placentero decir si, pero si mis labios hubieran pronunciado su antónimo no hubiera sido yo misma. Hay gente que dice si cuando quiere decir no, y gente que dice no cuando por dentro se muere por asentir.

Parecen monosílabos simples, pero pueden cambiar el curso de los acontecimientos radicalmente. Dije no porque tu olor ya no olía a lo mismo, ni tus manos cubrían las mias, dije no porque tu mirada nunca volverá a penetrarme, ni tus besos son mis besos. Dije no porque tuvimos nuestro tiempo, tuvimos nuestro momento, nuestras noches tirados en ciudad universitaria, nuestros inicios. Pero también tuvimos nuestros desencuentros, nuestras peleas en medio de Madriz a altas horas de la noche y en medio de otra ciudad, a las mismas tantas de la mañana.

Pero mis ganas no salieron el otro día, no salieron de dentro, ni mis labios besaron aunque se dejaran besar, se quedaron calentitos dentro del edredón, sin asomar ni medio pie por debajo de la manta. Mis manos se escondieron en los bolsillos aunque tu me pidieras que las guardara dentro de los tuyos. Mis pasos caminaban con decisión y tu mirada no dejaba de gritarme lo que quería, y yo sólo podía correr tranquila en otra dirección. Nosotros tuvimos, y sólo tuvimos.

*Just black*

miércoles, 3 de febrero de 2010

Nítidas sombras


Nunca me he dejado difuminar. Que definan exactamente dónde están mis sombras. Que elijan la textura de mi piel. Que me retiren el pelo, que definan las curvas de mi perfil.

Lo sé. Tengo miedo.

Creo que fui fiel dos veces, las dos veces que me comprometí. Después dibujaba yo, yo contaba mis historias, yo les definía el pelo, les encondía las manos.

Para que no gesticulasen.

Durante un tiempo pensé que no conocería a nadie más.

No por melodrama. Si no porque mi exigencia me estaba matando.

Me fui a vivir experiencias, dejar los problemas apartados, los dibujos sin acabar. Me fui a seducir, a sacar mi parte menos controlada, mi naturalidad, mi fogosidad. El frío me volvió caliente. Cambié lo que estaba mal. A mis virtudes les sumé mi desverguenza, mi atrevimiento y tiré los nudos de mi garganta.

Después, me choqué con alguien.

A quien no miré a los ojos al principio. Pero usé mi atrevimiento, mis cartas sobre la mesa, como montada en un barco pequeño, sin ancla y sin remos.

Así navegaba sin rumbo. Hasta que divisé tierra.

Esta vez tuve la curiosidad de mirarle a los ojos.

Y quise decirle te quiero.

...Brown Sugar...

lunes, 1 de febrero de 2010

miedo



Porque el miedo es eso imperceptible que nadie puede palpar ni controlar, porque el miedo a veces se apodera de nosotros cuando menos lo esperamos, porque temer no es igual que amar, aunque las dos cosas duelan.

*Just Black*

sábado, 30 de enero de 2010

Un reloj de azúcar moreno

Nada nos va a frenar.
Mi pelo al viento en el paso de cebra huele a tí.
No me obsesiona el tiempo. El que estoy contigo y el que no.
La carretera y su carraspera intentan dialogar conmigo.
Conmigo, que apenas oigo más que la melodía que tararea mi cabeza, para salir de este mundo por 30 segundos.
No importa lo que acabe mientras siempre haya algo que empieze, y no importa la espera mientras sea dulce.
Yo cuento los segundos con los latidos de vida y un reloj de azúcar moreno.

...Brown Sugar...

miércoles, 27 de enero de 2010

Entre mi espalda y la pared


Los deseos y los miedos podemos guardarlos en un frasquito, en uno de esos pequeños, podemos intentar reducirlos y diluirlos en agua, podemos y debemos hacerlo cuando hay algo que nos dice que no debemos seguir ingiriendo miedos y escupiendo deseos. Decidimos hacer la dieta de sanear la mente, el cuerpo bueno, el cuerpo no vivía mal cuando dejaba acariciarse, rozarse y quererse semana sí y semana también, el cuerpo estaba en forma. Pero el cuerpo como tal lo hemos dejado en un segundo plano para poner la mente a raya, porque fantasear es sano, fantasear y cumplirlo es más que eso, pero fantasear cuando sabes que no debes es muy mala medicina. Porque en vez de curar abre, porque en vez de dar placer, quema, porque en vez de ser sugerente, divertida y diavólica poquito a poco se convierte en más dañina que beneficiosa.

Arrinconando el frasquito detras de los botes grandes, arrinconando los miedos y los deseos entre mi espalda y la pared.

*just black*

lunes, 25 de enero de 2010

Make me Crazy

Entre luces y sombras no pude dejar de besarle. Y cuando no le besaba, su respiración inquietaba mis pálpitos. Qué tiene ese chico que parece normal y me trastorna la cabeza. Qué tiene que me calma y me ataca de repente.
Soñé ayer con su mirada lejana. Entre el suelo y mis ojos. En un bar con gente cruzándose. Y me volví loca. Hasta que desperté con sus susurros en mi pelo, y sus manos entre mis piernas.
Y me volví loca. De nuevo.

miércoles, 20 de enero de 2010

déjate llevar


Ayer leí un relato que me hizo imaginar varias cosas, una de ellas, mi fantasia. El relato en cuestión era sobre la sesión de fotos de una modelo, un tema aparentemente normal, sin más juego que luces, cámara y acción. Pero nada más desvestirse el fotógrafo le pedía ciertas cosas, sexys a más no poder, sin rozar a la chica. Simplemente con la imaginación de ella, y los susurros y peticiones del creador.

Entonces caí en el plató, en el juego de luces, en el fondo de aquella pared, y en la chica, y por un instante me hubiera encantado ser la protagonista.

En plan... "déjate llevar..."

*Just Black*

Hay quien no puede ir


Entiendo que necesita cariño, o engañarse con otro amor más irreal o simplemente soltar la mierda que tiene encima. Los hombres también sufren al fin y al cabo. A los hombres también les rompen el corazón, y se vuelven vulnerables y susceptibles ante cualquier estímulo. Lloras, con lágrimas atascadas en la barba, disimuladas por manos gigantes alrededor de la cara. No puedo hacer mucho por él. Sufre. Llora. Se violenta. Se enfada. Se ríe sin ningún sentido.
Merecería ser amado, que alguien se tirase encima de él después de ponerse los pantalones por la mañana al despertar, se merecería las buenas noches más dulces, se merecería que le acariciasen el pelo, que le llenasen de besos y mordiscos inocentes en la tez.

Su dolor le impedirá disfrutar de todo eso.

Porque no está de humor, en realidad se engaña a sí mismo hasta que pueda realmente importarle que los besos que recibe son la respuesta de los que da él.

Cuando es de verdad, el contrario se siente empujado por cuidar al que tiene delante. Pero cuando un clavo se cae el agujero es grande y hay que clavarlo en otro sitio.

Y no aquí.

...Brown Sugar...