jueves, 2 de septiembre de 2010

Las teclas lentas

Tardé unos minutos en apretar las teclas. Tenía dudas con respecto a todo. No sabía muy bien cual sería el siguiente paso. Nunca he estado en una situación parecida. Fui alejándome de la realidad, fui abandonando los lugares que un día ocupé. Lo había pasado bien, pero también mal. A partes iguales. Lo bueno hizo que lo malo fuera después muy malo. Tardé unos minutos en decir un adiós, porque era una decisión importante, con la cual después me quedaría sola, con mis secuelas recordándome que nada de él me convenía. Supe por fin lo que buscaba en un hombre. Seguridad. Ni siquiera voy a pedir amor a alguien que aún no me conoce. Yo solo quiero alguna garantía, de que estoy mejor acompañada que sola. Y esas teclas me costaron lágrimas, pero más me costaban las mentiras disfrazadas de amor y distancias sin superar.
Y pensé, despedirse así es la mayor mierda que podría hacer en mi vida entonces, pero fue lo más grande, visto a día de hoy.

...Brown Sugar...

lunes, 19 de abril de 2010

Nunca has sido

Si, te digo que me faltó tu mano, me faltaro tus abrazos, me faltaste y conseguiste hacerme perder los nervios y reducir la confianza al mínimo y reducirme. Me jodió, me jodió que consiguieras hacerme sentir tan mal como lo hiciste y que las pinceladas de miedo pintaran mi rostro y se alojaran debajo de mi piel. Me dolió que no fueras capaz de sentir algo más por lo que me estaba pasando, y a ti indirectamente y solo conseguiste que añorara algo que no tenía, algo que no eras, algo que nunca has sido aunque comenzaras con buen pie.

Conseguiste que dejara de quererme, que me sintiera la mujer más rastrera del lugar, la que se acostaba contigo en una cama distinta cada vez. Pero recupere la calma, y la confianza en mi, y las ganas de taconear delante de ti y a tu lado marcando mi propio ritmo.

viernes, 16 de abril de 2010

Hacer el idiota

Ayer pensé en la cantidad de hombres que me han hecho perder el tiempo.
En la cantidad de idiotas que había repartidos por el mundo.
En la cantidad de tiempo invertido en hacer el idiota.
En los recuerdos de mierda que bien podrían haberse reservado para tomar una cocacola sin que llevara implícito el hacer el idiota en algún segundo o minuto del momento.

Verdaderamente creo que algunas veces me han tomado por tonta. Como si jugar a los títeres hubiera sido alguna vez mi afición.
Me juro muchas veces no permitirlo más, porque en mi recuerdo, la imagen que tengo de mí se degrada y se rebaja a un nivel que casi me da vergüenza describirlo.

Una inmensa mayoría de idiotas me han rodeado en la vida, y yo me he dejado llevar por ellos, en la búsqueda desesperada de tener algo que hacer con alguien. A medida que crecí sustituí eso por juguetes femeninos, que superaban mucho las expectativas.

Por mucho que me digan que no es lo mismo que un hombre, al menos no tengo que aguantar las tonterías, ni escuchar falsas palabras que pierden su sentido cuando se dicen al viento y a la luna.
Al menos no tengo que preocuparme de si hoy me ha llamado, hoy me ha mirado u hoy me escribe en alguna de las infinitas redes sociales en la que tenemos la desgracia de coincidir.
Al menos no tengo que ser víctima de mamoneos estúpidos, y engaños furtivos, donde cumples el tópico de la niña tonta encariñada que pone esperanzas en gente que nunca ha valido una mierda.

No sé si sigo distinguiendo eso de la realidad, no sé si me sigo equivocando y perdiendo el tiempo, pero sí sé que la niña tonta se fue de viaje y allí se quedó.
Haciendo el idiota, que es lo que más le gusta hacer.
...Brown Sugar...

martes, 16 de marzo de 2010

Endulzando

Brown Sugar nunca fue realmente sugar. En sus comienzos su dulzura la tapaban las convencionalidades, las malas influencias y los miedos repentinos de si todo lo que ocurre es auténtico o esconde oscuros secretos.

Hoy en día ni es la mejor persona del mundo ni la peor. Se ha vuelto cariñosa. Se ha abierto a su sexualidad, no le importa reconocer sus debilidades, le gusta hablar de sexo y le gusta que todo lo envuelva la ternura siempre y cuando se acompañe de una buena banda sonora.

Brown Sugar quería pasárselo bien hasta que en ocasiones quería enamorarse. Quizá es muy fuerte decir esto. No estoy segura de que sepa lo que es exactamente.

Se enamoró del mejor animo de su pareja, y desde entonces se cuidó mucho de sentir algo por alguien. Tampoco se forzaba. Se dejaba querer. Sacaba sus vicios y sus divertimentos y los ponía en una bandeja, la del elegido, que se sumía en ella y aceptaba las condiciones.

Luego ella cambió. Al fin y al cabo a todo azúcar le gusta su café. Y ella es de las que se ponen 3 cucharadas.

En poco tiempo se convirtio en una empalagosa divertida. Con un punto de los restos de los orígenes, de pasárselo bien.

Le hicieron daño pocas veces, porque siempre mantuvo la correcta actitud. Sin miedo. Sin amargura.

Y cuando algo daba señales de tal amargura, le añadía su azúcar.

Su azúcar moreno.

lunes, 8 de marzo de 2010

Boys just wanna have funk



No se vosotras pero yo con la música me comporto de otra manera. Algo hay dentro de mi que me hace fijarme más de lo debido en ciertos detalles que encienden mis deseos. Miradas que se cruzan bajo el foco, movimientos que te indican las instrucciones a seguir, movimientos que te atraen como un imán.

Siento que el funk hace el efecto de un juez cuando da la salida o del conejo cuando el galgo tiene que correr tras el. De hecho, el galgo hay veces que llega hasta el conejo. Pero no todo es llegar sino el camino y en esto me centro ultimamente. Me encanta jugármela, estar en el aire y apurar al máximo porque el miedo en mi interior se convierte en adrenalina y esa, amigas y amigos, es la droga más adictiva que existe.

En la próxima dosis me dedicaré a disfrutar de la carrera a base de ritmos de James Brown, de Barry White y de Marvin Gaye, Earth, Wind and Fire, Boney M, The Supremes, Aretha Frankling... Solo escribirlo me pone.

-.Groove Boy.-

martes, 2 de marzo de 2010

Unos centímetros

No es un número redondo.
Ni se puede medir en sí mismo.
Los centímetros siempre me alejan de lo que quiero hacer.
No tengo patrón.
Ni tengo con qué medirlo.
Me muevo por las sensaciones y las imágenes desenfocadas.
La percepción de un futuro, que es predecible porque así lo deseo.
Nunca fui de números.
A veces ni siquiera me salen las palabras.
Pero los centímetros,
diez u once,
me separan en letra o en número.
Esta vez no me escondo en vidas paralelas,
simplemente porque
no tengo con qué trazarlas.
Además me quedaría a la mitad.
Mis sentimientos nunca terminan.

...Brown Sugar...

Mi yo virtual


Me reflejo en un espejo y no sé que hago aquí ni quien soy. Me reflejo en tu piel transparente, y en tu mirada perdida que sólo se aviva cuando me tiene entre tus manos. Me reflejo en un espejo diferente de un lugar distinto. Me reflejo en tus brazos huesudos y en tu media sonrisa atemorizada por mis palabras.

Me reflejo en el mismo espejo día tras día y en cada momento soy distinta, muto, cambio, me altero. Tu no estás en mi reflejo ni cuando me tienes abrazada, catapultando mi cuerpo, no estás, porque sólo en tu imaginación vive mi yo virtual. El yo que se acuesta contigo y se despierta cuando no tienes más sueño. El yo que viaja a una playa y se tumba sobre ti encima de la arena, ardiendo ambas. El yo que abrazas y echas de menos cuando te sientas en una butaca de un cine cualquiera.

Pero recuerda, lo virtual muere, mi yo se queda.

Blacky

domingo, 28 de febrero de 2010

Una mirada seria

Me preguntaste por qué mi mirada era seria.
Aquella noche me perdí más que nunca en tus besos.
Me sabían especialmente irresistibles.
Y cuando disfruto tiendo a la mirada sobria. Eso si no cierro los ojos.
Para sentir mejor los besos, que me llegan como bocanadas de aire fresco.
Me abrazan el alma, y se quedan amarrados por dentro.
Cuando llego a casa, el día ha pasado tan rápido que no puedo esperar para volver a besarte.
Y mi mirada te observa seria mientras los labios disfrutan.
Evalua lo que tiene delante.
Y se asombra porque jamás imaginó, tomarte tan en serio.

...Brown Sugar...

lunes, 22 de febrero de 2010

how you remind me?


Me gustó oir tu voz antes de verte y leerte antes de saber si sería capaz de reconocer tus ojos. Me gustó que me besaras timidamente en la mejilla cuando te traje el vaso desde la otra punta de la barra.

Me gustó como cambiabas de marchas con la mano contraria para no soltar la mia. Como lo hacias porque si, sin haber recibido ni un beso antes. Como tarareábamos las misma canción y soltabamos a coro que How you remind me? era mucho mejor que la anterior.

Como dábamos vueltas sin cesar buscando aparcamiento y me abrazabas para no quedarte helado acariciandome la cabeza.

Me gustó que me acercaras a ti mientras esperábamos en la calle sobre una limusina blanca.

Me gustó tu olor, y tus besos pausados, también la forma de escabullirnos y bailar a nuestra bola entre la gente, gente que podia ser de cualquier lugar y música que en ese momento daba igual, eran una excusa para respirarnos mas cerca...

Me gustaste...

*Just black*

Cerca

Me gusta tumbarme junto a él dándole la espalda.
Su cuerpo reacciona automáticamente, adoptando mi postura.
Como si de un molde se tratase.
Me gusta esa postura porque pasa su brazo por encima y me cubre.
Puede cogerme la mano, puede acariciarme los senos y puede tropezar en mis muslos.
Me gusta sentir su respiración en la espalda.
Si se aferra a mí puedo oír sus susurros, puede rozarme el pelo, besar mi cuello y mis hombros.
Cuando le doy la espalda simplemente le reclamo.
Busco sus piernas con las mías.
Asomo mi trasero, de la manera más dulce, para que se apriete aún más a mí.
Me gusta mucho darle la espalda, porque sin verle, le siento cerca.

...Brown Sugar...

jueves, 18 de febrero de 2010

Los besos de otra


Me robó los besos.
Pisoteó mi iniciativa y me lanzó entre las sombras.
Me dejó los besos en el aire, que me rodeaban irónicos, soltando risotadas en bajo.
No pude reaccionar sin humedad en los ojos.
Una nube cargada en mi tabique nasal.
La humillación cayéndome desde la espalda.
Y la sensación de un hombre aleatorio.
Un hombre de tómbola.
Un hombre subastado.
Su precio, su único precio, era la inmediatez.
Me multan por lenta.
Pero la decepción no es por mí. La indignación no es por la morena de carmín violeta.
Es porque otra vez, perdí mi tiempo, con un vendido, por tres besos públicos muy cerdos.
Qué poco caché, qué poca exigencia, qué decepción cuando la conformidad llega en segundos.
Y tu, con madre y abuela, lo especial que decían que eras, y ahí estás.
Sola.
Y subiendo el listón.
Y nadie con escalera.

...Brown Sugar...

sábado, 13 de febrero de 2010

Su silencio

Me encaramé de sus piernas a su hombro. Aquella mujer asustaba con su silencio, con su extrema ternura. No decía nada que no dijeran sus ojos húmedos, con el brillo del amor reflejado por la poca luz que se escapa por debajo de la persiana. "Agárrate fuerte a mí" - me decía. "No me sueltes".
Esta vez no. Conseguí escapar de sus miradas durante unos días, evitar mirarle fijamente cuando me cuestionaba si esta vez me quedaría. Si no era capaz de amarle esta vez, nunca volvería a intentarlo.
El daño es más fuerte de lo que es ella. Quise por fin decirle la verdad, que me daba miedo el amor, cuando enfermo de cancer, la dejaría escapar de nuevo, está vez, para siempre.
Así que me quedé callado, la besé, y cuando ella me miró, buscando alguna respuesta, yo respondí fundiéndome con su silencio.
Esta vez el último recuerdo, será el placer del silencio, en una calurosa noche como hoy.

...Brown Sugar...