jueves, 21 de mayo de 2009

Prohibido enamorarse

Si pudiera correría. De tu mano. Recorriendo un camino que no sé a dónde lleva. Me importaría poco dónde terminara. Oí decirle a una mujer que la vida son dos trazos y un borrón. Los borrones que son producto de la indecisión. De quien se rinde. De quien no lo intentó. Hay tantas oportunidades perdidas. Tanto miedo.
Me juzgan por ser muy valiente. Por decir lo que siento. Por el ímpetu de mi sinceridad. Oigo las voces a mis espaldas. Dicen que me encapricho. Me obsesiono. Me enamoro.
Como si acaso eso pasase nada mas empezar el camino. No tengo miedo a sufrir. No temo que me hagan daño. Estoy más bien acojonada por si algún día me arrepiento cuando las cosas se quedan a medias.
A medias. Cuando mitad y mitad se separan. Sin haber conectado nunca. Porque la tímida mano no llegó a ninguna conclusión. Se soltó del tren. Sin mercancía. Sin nada realmente importante que entregar.
El final del camino pierde su nombre, y todo porque nunca realmente supo a dónde iba.

miércoles, 13 de mayo de 2009

Esas manos timidas


Te veia en la puerta cada noche y me fijaba en ti como alguien que jamas me miraba.

Fumabas y bebias como tantos hacen aqui, pero tu serenidad se alzaba entre los demas.

No se si confundia tu fisico con las ganas de estar con alguien, pero mis ojos seguian mirandote al dia siguiente.

Sin embargo tu no te acercabas a mi. Conoci algunos amigos tuyos. Pase por encima de ti mientras subia las escaleras. Era agradable y receptiva. De ti nunca se supo nada. No habia expresion ninguna en tu cara.

Mi insistencia te invito a una fiesta. Erais dos. Mi intuicion me dijo que seria buena idea.

Consegui conversacion reveladora, y tiempo. Tiempo para analizar los temas, tus manos, tu sonrisa, tus ojos. Tiempo para averiguar el tipo de persona que podrias ser.

La noche pasaba y los claros del cielo a las seis iban dejando los asientos vacios. Pero tu y yo estabamos compartiendo silla, la mitad para cada uno. No te moviste. Y yo, por razones obvias, tampoco.

Pero quien sabe en Hungria el concepto de obviedad que existe.

Algun dia beberemos el vodka regional. Algun dia no esperaba que fuera el siguiente. Y te sentaste lo bastante lejos como para poder observarte.

Y cuando los chats nocturnos que continuan los encuentros no llevan a nada, entonces me intento convencer de que tengo un concepto muy facil y directo de la atraccion.

Me alegre ayer al comprobar, que alguna vez, de vez en cuando, no es desinteres sino timidez. Y a las 3 de madrugada decidimos ver una pelicula. No se si iba a ser al estilo aleman, rigorosa visualizacion de largometrajes o quiza al que tenia desde un comienzo.

Ese estilo en que dos personas se tumban en la misma cama, custodiados por el silencio y la luz tenue de un televisor a distancia, donde las manos se chocan accidentalmente con el pelo, reaccionan con caricias sin dudar que es lo que quieren hacer despues.

Nos costo besarnos por la indecision, pero el primer roce fue el pistoletazo de salida de una carrera que nos mostro la meta en nombre de Sol.

Y esas manos timidas ya no se como interpretarlas, pero quiero que me toquen sin parar.

jueves, 30 de abril de 2009

Tensión


Buena o mala, tengo una cierta tensión en mi cuerpo. Mis manos me delatan cuando no saben donde colocarse mientras aguardan impacientes.
Me gustan demasiados, o ninguno me gusta lo suficiente. Todos parecen paternales, salvajes, altos, guapos, seguros, divertidos. Todos parecen cumplir ese pequeño perfil que es el filtro para que al final me sienta atraída por ellos.
Algunos lo joden. Otros tienen algunas pegas. Otros tienen una cultura muy distinta y por tanto una manera de hacer las cosas. Chocamos.
Y de alguna manera así es como sucede. De repente.
A veces tengo más motivación de la que se merecen. Otras soy yo la que pierde sus ganas.
Lo cierto es que tal como vienen se van. Un clavo saca otro clavo. Siempre hay alguien de quien hablar. Siempre hay alguien de quien preocuparse, a quien estar vigilando o al menos teniendo en cuenta.
Y al final el resultado es que estas sola. Porque nada es suficientemente bueno. No todo sale bien. La ilusion a veces supera la realidad. Ellos quieren más. Yo quiero más. Y pese a todo ese más, es diferente.
Me apetece algo que no puedo encontrar aquí. No puedo encontrar ahora. Me apetecen cuentos de hadas, besos dulces mezclados con salados. Me apetece alguien que ni siquiera sé si existe.
Y mi cuerpo se tensa cada vez que ve venir hombres. Nunca sabes lo que buscan. Si son malos, te harán daño. Si son buenos te enamorarás de ellos. Y si te enamoras de ellos, quizá te hagan daño igual.
...Brown Sugar...

jueves, 23 de abril de 2009

La Cuillère


-A veces me imagino a los hombres teniendo sexo cuando hablo con ellos.

-Eso me gusta. ¿Cómo me has imaginado?

-Seguro, fuerte, te imagino un tipo de sexo duro.

-¿Quieres comprobarlo?

-¿Cuándo estás libre?

-Ahora


Me atraías hacia tí mientras me acercaba cual felino a por su presa.
Jugabas a mi juego.
Ganaste.
Y aunque nunca sería suficiente, tus manos jugaban con el cuerpo.
Mi hombro seducía tus labios.
Tu miembro me daba los buenos días.
Mis gritos te los devolvieron.


-¿Y qué pasa después?

-¿Que puede pasar?

-Querría volver a verte y follarte como es debido.

-Pues consulta, que yo voy a hacer lo mismo.


...Brown Sugar...

martes, 21 de abril de 2009

Piel de contraste


Se desnudaron el uno al otro, algo acelerados, cambiaron de entorno, se abalanzaron sobre un colchón. Dejaron que las manos hablaran solas y los labios rozaran la piel. Piel desnuda, piel de contraste. La boca desprendia sus sentidos, y acompasados se dejaron llevar.

Se acariciaron despacio, suavemente, se abrazaron el uno al otro. Compartieron risas, y comentarios. Pelearon verbalmente pero sin puños. Jugaban con el pelo del contrario y se sumergieron de nuevo en su burbuja del sexo, donde podian ser ellos mismos.

Se roderaron y durmieron por poco tiempo. Se montaron en el metro. Repasaban sus pensamientos, callados, evadidos, el cansancio era dueño de sus mentes cavilantes.

Pero lo que ellos no sabian es que sería su despedida.

*just black*

jueves, 26 de marzo de 2009

De nuevo


Después de tantos años resulta que somos unos desconocidos.

Tenemos un inexplicable cariño. No conocemos lo que amamos. No sabemos lo que nos espera. No saben donde irán sus palabras cuando vuelvan la espalda.

Hace muchos años que te toco y no sé nada. Se que me convienes. Se que puedo quererte. Pero si me preguntan quien es ese, apenas podría decir nada.

Estamos asustados de volver a conocernos. Volver a explicar las mismas cosas. Volver a revivir momentos de nuestra vida que necesitamos saber para comprender nuestras reacciones. Querer de nuevo de una manera idéntica que una vez ya hicimos.

Aterrador. Pero los seres humanos tenemos eso que llaman mariposas, sensaciones e intuiciones, ansias inexplicables que nos empujan a fijarnos en alguien y caminar hasta él hasta que choquemos.

Necesito caminar hasta tí. Y yo, caminando de esta manera, apenas me conozco. La razón cada día está más distraída. Cada vez necesito menos explicaciones y más práctica. Cada vez necesito ver y tocar para creer.

Creo que tenemos que besarnos de nuevo.

Creo que hay algo nuevo que conocer.

De nuevo.


...Brown Sugar...

lunes, 23 de marzo de 2009

Naked

Una de sus fantasías era que aquel hombre que la adorase, la contemplase por detrás mientras ella cocinaba desnuda. Quizá no haría falta estarlo. Una camiseta suya, grande, y sus piernas fuertes haciendo volar su imaginación.
Sentirse deseada, con ese hombre a sus pies, besándole, acariciándole, sintiendo que podría hacer eso todos los días porque en el fondo estarían juntos en eso.
Unas tostadas en aceite, un beso, tendrían sexo y después una larga sobremesa medio vestidos, admirando y comprendiendo por qué no podrían dejar de hacer eso todas las mañanas el resto de los días.
Pero normalmente ese acto tan privado es algo a lo que ella no se ha abierto casi nunca. Asi que, cocinar desnuda lo hace, de momento, cuando sus ojos no le miran.

...Brown Sugar....




miércoles, 11 de marzo de 2009

El molde


Me gusta lo inesperado.
Aquello que no puedo advertir.
Mucha culpa tiene encontrarme de espaldas a él.
¿Cómo voy a saber que va a por mí?
Pero me encanta que vaya a por mí.
Me acaricia el pelo.
Su aliento me hace cosquillas en la nuca.
Su mano derecha dibuja círculos en mi ombligo.
Pero esa mano tiene una progresión.
Y ya no acaricia sino que agarra.
Ya no dibuja sino que quema.
Y mi vientre se tensa. Se aferra a él. Porque no hay nada como él cuando esta detrás.
Alerta. Protegiendome o dominándome.
Utilizando susurros que revolotean por mi oído.
Y mis sentidos se desesperan cuando escuchan lo que se avecina, pero no lo pueden ver...
...Brown Sugar....

sábado, 7 de marzo de 2009

Entre colores y pinturas


Un negro se funde con los colores de las pinturas de cera de la guardería. Pero dentro de todo ese arcoiris entre ojos y rimel, no hay nada de aquella inocencia. Se pierde en cuanto te das cuenta que nadie empuja las carretas si no contienen algo verdaderamente valioso.

Nadie tiene que abrir la boca para pedir lo que necesita. Una mirada, un beso, una caricia. Los dedos tienen la magia de hablar y escribir. Nadie sabe aprovechar del todo su cuerpo porque nunca damos el 100%.

Nunca estamos completamente inmersos en nuestras experiencias. La precaución y el control que nos inculcan nos controla, más de lo que podremos nosotros controlarlo en muchos años. Los colores confunden o hacen exactamente lo que queremos.

Ellos interpretan el color. Interpretan lo que escondemos. Lo que reclamamos. Pero al final del espectáculo, todo el mundo lo único que quiere es apoyar su cabeza en un hombro, y encontrar la boca que tenga un beso preparado en la parte más inesperada del cuerpo.
Entre colores y pinturas, a la mañana siguiente, despertando entre sábanas revueltas, lo que cuenta es la sonrisa y la piel que huele a besos naturales, sin otro color que el del reflejo de otra piel a tu lado.

...Brown Sugar...

martes, 24 de febrero de 2009

Se van de la cabeza


Todos esos hombres que pululan por las mentes femeninas, giran alrededor de nuestros ojos de una manera muy dudosa, penden de un hilo o de ningún sitio. Corren el peligro de que tan pronto como fueron el punto clave de nuestras vidas, dejen de serlo al instante, bien porque llegan otros, bien porque no les sentimos como espérabamos, y nos aburrimos.

Nos cansamos de esperar.

Pensamos que solo están ellos en nuestra imaginacion y no nosotras en la suya. Asique la incertidumbre que es desesperación en primera instancia, pasa a olvido o indeferencia.

A veces provocada. Otras involuntaria.

Yo hablo de todos ellos tan pronto como les veo. Puedo parecer demasiado repentina.

Pero los hombres se me van tan pronto como vienen.

Solo se quedan aquellos que en vez de dar vueltas por tu vagina, han dado vueltas por tu corazón.
...Brown Sugar...

sábado, 21 de febrero de 2009

Me poneis cachonda


Puedo decirlo más alto, pero no más claro.

Ha llegado un punto en que me gustan demasiados hombres. No tanto por su apariencia sino en la medida en que son capaces de ponerme cachonda.

Y si ya es fácil encontrarme en ese estado de fragilidad sexual, resulta que no es un único comportamiento el que me hace alcanzar ese grado de cachondeo.

Bien me vale que seas extremadamente obsceno y morboso, como que seas un hombre protector que me cubra de besos.

Ambas opciones me ponen extremadamente cachonda.

Eso me hace estar siempre entre varios hombres, más de dos, y más de tres. Suelen ganar los que tienen un gran temperamento, los que rivalizan con mi carácter, los que confían en sí mismos, los que combinan con extremada perfección delicadeza y rudeza.

Yo me rindo a los pies de aquel que me de más placer, porque ese es el papel de reina que he adoptado. Buscamos nuestro placer por encima de todo.

Nos pintamos los labios buscando a aquel que consiga corrernos el carmín más resistente.

Y las bocas recien pintadas entreabiertas, siempre van buscando algo.
...Brown Sugar....

sábado, 7 de febrero de 2009

Dos hombres y un destino


Hay una lucha psicológoca en el aire.

Dos hombres de repente saben tener algo bueno alrededor.

Uno da un paso insuficientemente arriesgado, mientras que el otro ya ha conseguido en mucho menos tiempo entralazar las manos de la mujer con las suyas, oler su perfume en el cuello.

Entonces los dos se encuentran casi luchando por algo que a duras penas saben donde les llevara.



Dos hombres se sientes atraídos por la misma persona.

Ella está en igualdad de condiciones a ellos. Las sonrisas dedicadas son de igual intensidad para uno y para otro. Se sienten halagados. Se sienten excitados. Pero estan bloqueados por la sensación no oficial de que a ambos les pasa lo mismo.



Ella está ahí, en medio de un grupo de hombres. Posibles candidatos a robarle el corazón. O a darle el cariño que necesita constantemente cada día. O lo que ya tiene, la ilusión de oscilar entre uno y otro, sintiéndose deseada, aunque nunca pase nada.



Periodistas, químicos, psicólogos, biólogos... la profesión no da la valentía.



...Brown Sugar...