jueves, 6 de agosto de 2009

Quemazón


Abrasas. Abrasa tu mirada y tus dientes por mi cuello. Tus manos en mi trasero que me aprieta fuertemente, mis ingles que se funden y me gotean. Tu pene rígido me asalta. Tus uñas me abrasan las nalgas, tus brazos me rodean de espaldas. Mi pelo en tu pelo, se enredan con el sudor de la tez. Te pido más. Más caliente. Más fuerte. Pégame. Tírame del pelo. Agarráme para que no puedo moverme. Soy la puta recatada, de mirada incierta que se vuelve sucia en la cama. No sé pedir con la boca, tus labios me la abrasan. Me aferro a tí con mis pies tensos, mis brazos que buscan tu cuerpo. En llamas, grito, mi volcán activo entra en erupción y abrasa.


...Brown Sugar...

miércoles, 5 de agosto de 2009

21:05 pm

Con la mirada altiva ella le miraba desde lejos, no movia la cabeza, ni los ojos, estaban fijos sobre aquel chico. Era una droga para ella, era incapaz de quitarle la vista de encima. De pronto él giró la cabeza y comezó a caminar mirándola, como cuando dos personas llevan una eternidad separadas aunque se encuentren sentadas en la misma habitación.

Ella había recibido aquel paquete con sus notas dentro y unos billetes de tren. Él no pedía respuesta prefería esperar toda la tarde en aquel anden a que ella llegara. Aunque cabía la posibilidad de que no aceptara su oferta. Tenía la tez morena y el pelo al viento, estaba preciosa tan quieta, parada delante del escalón de la puerta.

En el fondo sabía que no aguantaba mas de tres semanas sin verla, sin saber de ella. Él solía dar rienda suelta a sus pasiones, aún sabiendo que muchas veces era un error, ella tampoco le decía que no. De repente estaban tan cerca, tan sumamente cerca, que él respiraba sobre su nariz, sobre su diminuta figura. Ella se evadia pensando las veces que él con su cigarrillo entre los dedos había respirado así de cerca.

En ese momento los labios se buscaban rabiosos, las miradas hablaban tan alto, y las manos se tocaban incesantemente. Ella seguía altiva aunque deseosa. Había accedido, si, pero no se lo iba a poner fácil, eran demasiadas cosas ya. Él no podia dejar de tocarla, de susurrarle al oido que necesitaba tenerla así de cerca, que no podía imaginarse pasar tanto tiempo separados.

Comenzaron a caminar y ella respondia con monosílabos, sabía que le quería, sabía que se moria de ganas de llegar, pero estaba demasiado callada. Él la rodeó con sus brazos, fuertes, delgados, con las venas marcadas, eran tan sexys! y la besó, la besó increiblemente fuerte, la cogio en brazos, era tarde y sólo quería tenerla para él. Después de muchos meses se había dado cuenta de que ella formaba parte de su vida, pese a su incredulidad, ella era -ella-.

Entrelazados llegaro a aquel apartamento de playa, nada del otro mundo, mal decorado, luz tenue, él no podia dejar de mirarla, era su droga, la desnudaba con cuidado, ella notaba como se iba excitando, su vestido se escurria hasta quedar tirado en el suelo, y él no podía dejar de rozarla, de acariciarla. Pero fue ella la que decidió rodearle con sus manos y tumbarle sobre aquel colchón destartalado por otra parte. Él desabrochó torpemente su sujetador y ella se quedo tendida sobre él, besándole y rozándole con la punta de la nariz. Deslizó sus manos por debajo de los pantalones y jugaron a todo y a nada. Ella cayó rendida, respiraba tranquila y él estaba desvelado, pero esta vez no eran sus miedos los que no le dejaban dormir, simplemente estaba tranquilo, disfrutando de su cigarro y rodeándola suavemente, tenía una piel tan suave y cálida..

*just black*











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viernes, 31 de julio de 2009

Ganas de ti


No puedo ocultarlo, o más bien si, pero tengo mil ganas de ti. Mil ganas de encerrarme contigo y no salir, de tener dos dias intensos e intensivos, y que te enganches tanto que no seas capaz de abrirme la puerta para volver a mi habitat. Es como una intranquilidad desconcertante, es como un te quiero y te odio a la vez. Es una sensación de agobio por otro lado, de querer salir corriendo, a otro país, a otro contienente si hace falta. Pero quiero tenerte para mi, egoistamente y durante los dias que hagan falta para dejar de jugar al ratón y al gato, al la cago y me escondo, tira la piedra y esconde la mano!!! Me pones, no lo puedo remediar, no puedo olvidarme de lo que es estar metidos debajo de unas sabanas, con la luz encendida y sin darnos tregua el uno al otro...

Pero respiro muy hondo, tan hondo que casi se me sale por los pies la respiración, entonces dejo de pensarlo y decido escapar a donde haga falta con tal de que esas ganas decrezcan...

sigo con ganas

*just black*

jueves, 30 de julio de 2009

Sesion remember


Llevaba las uñas de los pies rojas, rojas como el tono de sus mejillas cuando recuerda aquel verano. Si, no fue un verano cualquiera, tenía 18 años recien cumplidos y la inocencia estaba todavia alojada bajo su piel. Fueron varias noches las que forman el recuerdo, una secuencia más bien, noches entre las luces y sombras de un garito de mala muerte, unas copas recien tomadas, y el repicar de unos tacones de punta afilada. Recuerda bien todo aquello, con cierta verguenza, comenzaron a hablar. Él estaba sentado, si, muy sentado en aquel taburete, de aquel bar. Le pidió su número y poco a poco sus idas y venidas, miradas, y besos no dados formaban parte de una rutina nocturna. Hasta que aquella noche se besaron, la besó como no habia hecho nadie hasta la fecha, entonces se fue conjugando poco a poco un no sé que especial, una complicidad entre dos personas completamente diferentes. Ella empezó a sentir y a descubrir cosas que no habia hecho con nadie, y muy lentamente él fue haciendola suya, sin tocarla, sin rozarla, la desnudaba cada noche con la mirada. Cinco años después, y con mil historias más en el bolsillo, siguen guardando esa complicidad, aunque llevada a las manos en muchos momentos...

*just black*

domingo, 26 de julio de 2009

Rizos de chocolate


Había una vez un chico indiferente, perdido entre sus rizos de chocolate y barba de cacao. Pero sus ojos, los terrones del azúcar que le sobra, miraban hacia todo lo que fuera contrario a mis ojos.


...Brown SUgar...

jueves, 23 de julio de 2009

Mujer Húmeda


Era alto. Y desde arriba podía verlo todo. Como un periscopio en un submarino. Como una torre en una muralla. Doy gracias a que no se defendía. Ningún peligro le acechaba.

Solo caminaba una mujer de 162 centímetros, de pechos firmes, piernas fuertes y pelo enredado. Miraba al suelo y entreabría la boca, como un vampiro que se resiste a beber sangre.

Desde lo lejos se resistía a tocarle, a cogerle del pelo, aferrarse demasiado a su humanidad, porque podía perderse en sus abrazos infantiles y de hierro.

Ella, la mujer húmeda, que se mantiene siempre en contacto con el fuego, que aviva y apaga llamas, que vive en un nivel de excitación del 70% y que sin querer su mirada sucia le traiciona, poniendo cachondo a hombres que no sabe si son su ideal, se mantenía alejada esta vez, cautelosa, con cuidado de no resbalar en su propia humedad, de no penetrar demasiado en caminos de piedras que no sabe pisar.

Ahora observaba, tranquila, húmeda. Se reflejaba en el agua admirando su voluptuosidad, preguntándose qué podrían ver ellos si no era la más guapa, ni la que mejor vestía u olía. Su respuesta no se hallaba en ningún lado del camino.

Pero él seguía observando, desde lo lejos, con la certeza de quién era.

Aún no había analizado los valores humanos, pero todos sabían que era la mujer húmeda.

Los títulos siempre nos atraen digan lo que digan.
...Brown Sugar...

lunes, 20 de julio de 2009

sex vol.II


Música de tambores, música que no pega por otra parte, pero da igual, música de isla caribeña, de playas de arena blanca y mujeres exuberantes. No, no pega, ni con tu salón, ni con el sofa, ni con mi modelito, pero da exactamente igual, porque creamos una burbuja paralela al resto, paralela a todo. Aunque sea momentaneamente, sólo cuentan tus manos y las mias, tus labios y los mios, tu mirada y la mia. Y se desata una guerra acompasada, una guerra en la que todo vale, una guerra en la que nos desarmamos con cada caricia y recargamos en cuanto uno de los dos baja la guardia. Porque las yemas de los dedos tienen más munición que cualquier arma. Porque me encanta rodearte con mis piernas y tenerte acorralado. No parar de reirme y descolocarte... y que pongas cara de no haber roto un plato en tu vida, ja!

Si fantaseo y se cumple, tocará seguir!

*just black*

martes, 14 de julio de 2009

sex


Los últimos días no ha sido fáciles, es como si te hubieras vuelto a instalar en mis pensamientos. Pero lo más fuerte es que no formas parte de los nostálgicos, protagonizas los sexuales!!!!!!!! Es increible, te has apoderado de los peores y mejores pensamientos. De mis ganas de odiarte y de fantasear con acostarme de nuevo contigo en cualquier lugar recóndito. Porque las cosas como son, sólo consigo que seas tu mismo y dejes de lado tus miedos cuando me tienes en mente, y no en los momentos más inocentes, para que nos vamos a engañar. No puedo remediar pensarlo, no puedo, estos dias no, ¿será algún virus transmitido via sms?

*just black*

sábado, 13 de junio de 2009

Los principios son resvaladizos


Aunque entre y salga de tu cama constantemente, siempre es un volver a empezar. Tus miradas que no se dirigen a mis ojos revolucionan mi deseo. Te miro y tus ojos cerrados respiran el aliento de mis besos que acechan. Tus manos vigilan mi cadera para que no me mueva. Debes estar bien aquí conmigo.

Me acerco despacio, mis piernas se enredan en tu cuerpo y busco por dónde empezar. Sigue palpitando mi pecho cuando sólo un metro nos separa. Mis manos sudan y no saben donde meterse que no sea en el interior de tu camisa o alrededor de tus labios o entre tu pelo de dorado fino.

Qué pasa con esto. Los principios son resvaladizos.

Los besos agonizan cuando están cerca.

La respiración se acelera.

La saliva se atraganta.

El mundo empieza a dibujar espirales entre el dibujo de nuestras lenguas.

Respiramos mientras nos apretamos.

No escapamos del terror. No perdemos el equilibrio en el vértigo. No resvalamos descalzos. No resvalamos tumbados. No resvalamos entrelazados. Los principios son resvaladizos para quienes no están bien sujetos.
...Brown Sugar...

viernes, 12 de junio de 2009

Aparece ella y su sonrisa en el rostro

Era la única persona aburrida aquella noche. Observaba a la multitud desde cinco metros atrás, con cierta mirada analista y lamentada. Eso precisamente la convirtió en alguien intrigante para mí. Sonreía lo justo. Parecía incómoda, pero su tono era de lo más normal. Resentida o enfadada, probablemente por la atmósfera de falsa felicidad que le rodeaba. Conmigo se comportó como lo que soy, una persona nueva, una posibilidad de brillantez a su complicado mundo interior. Noté su interés con cierta moderación. Se paraba los pies porque nunca se fía de nada. Pero se despidio con un abrazo
Ya lo he vivido antes. Dijo que vendría a las 11. Como toda mujer se retrasó. Aunque ella fue mucho más radical, se retrasó cinco horas y media. Eso haría que la recordase aún más, porque justo cuando fui a dar la causa por perdida apareció. Al menos supe que tenía algo de credibilidad.
Me preguntó si saldría esta noche, pero para mentes como la mía, en realidad quiso decir si coincidiríamos de nuevo. La verdad es que no lo sabía. Estaba confundido entre su sonrisa, su cariño, sus sospechas, su mirada intrigante y sus gritos de dame otro abrazo más fuerte.
Nos besamos, la abracé, y la ví alejarse con majestuosidad. Increiblemente irresistible. Quiero volver a verla, sin duda. Quiero besarla en la boca. Quiero acostarme con ella. Quiero conocerla, besarla de nuevo y que se quede dormida a mi lado.
Eso significaría que confía en mí. De las pocas personas en las que podría confíar. Y a ella le encanta relajarse sin preocupaciones, esbozando por fin esa sincera sonrisa en el rostro.

(Talking like if I were you)

...Brown Sugar...

jueves, 21 de mayo de 2009

Prohibido enamorarse

Si pudiera correría. De tu mano. Recorriendo un camino que no sé a dónde lleva. Me importaría poco dónde terminara. Oí decirle a una mujer que la vida son dos trazos y un borrón. Los borrones que son producto de la indecisión. De quien se rinde. De quien no lo intentó. Hay tantas oportunidades perdidas. Tanto miedo.
Me juzgan por ser muy valiente. Por decir lo que siento. Por el ímpetu de mi sinceridad. Oigo las voces a mis espaldas. Dicen que me encapricho. Me obsesiono. Me enamoro.
Como si acaso eso pasase nada mas empezar el camino. No tengo miedo a sufrir. No temo que me hagan daño. Estoy más bien acojonada por si algún día me arrepiento cuando las cosas se quedan a medias.
A medias. Cuando mitad y mitad se separan. Sin haber conectado nunca. Porque la tímida mano no llegó a ninguna conclusión. Se soltó del tren. Sin mercancía. Sin nada realmente importante que entregar.
El final del camino pierde su nombre, y todo porque nunca realmente supo a dónde iba.

miércoles, 13 de mayo de 2009

Esas manos timidas


Te veia en la puerta cada noche y me fijaba en ti como alguien que jamas me miraba.

Fumabas y bebias como tantos hacen aqui, pero tu serenidad se alzaba entre los demas.

No se si confundia tu fisico con las ganas de estar con alguien, pero mis ojos seguian mirandote al dia siguiente.

Sin embargo tu no te acercabas a mi. Conoci algunos amigos tuyos. Pase por encima de ti mientras subia las escaleras. Era agradable y receptiva. De ti nunca se supo nada. No habia expresion ninguna en tu cara.

Mi insistencia te invito a una fiesta. Erais dos. Mi intuicion me dijo que seria buena idea.

Consegui conversacion reveladora, y tiempo. Tiempo para analizar los temas, tus manos, tu sonrisa, tus ojos. Tiempo para averiguar el tipo de persona que podrias ser.

La noche pasaba y los claros del cielo a las seis iban dejando los asientos vacios. Pero tu y yo estabamos compartiendo silla, la mitad para cada uno. No te moviste. Y yo, por razones obvias, tampoco.

Pero quien sabe en Hungria el concepto de obviedad que existe.

Algun dia beberemos el vodka regional. Algun dia no esperaba que fuera el siguiente. Y te sentaste lo bastante lejos como para poder observarte.

Y cuando los chats nocturnos que continuan los encuentros no llevan a nada, entonces me intento convencer de que tengo un concepto muy facil y directo de la atraccion.

Me alegre ayer al comprobar, que alguna vez, de vez en cuando, no es desinteres sino timidez. Y a las 3 de madrugada decidimos ver una pelicula. No se si iba a ser al estilo aleman, rigorosa visualizacion de largometrajes o quiza al que tenia desde un comienzo.

Ese estilo en que dos personas se tumban en la misma cama, custodiados por el silencio y la luz tenue de un televisor a distancia, donde las manos se chocan accidentalmente con el pelo, reaccionan con caricias sin dudar que es lo que quieren hacer despues.

Nos costo besarnos por la indecision, pero el primer roce fue el pistoletazo de salida de una carrera que nos mostro la meta en nombre de Sol.

Y esas manos timidas ya no se como interpretarlas, pero quiero que me toquen sin parar.