El hombre tiende a precipitarse al vacío, como si dejar el cuerpo a la suerte del viento les relajase y fuese motivo para estar tranquilos. Sin pensar, ese sobreesfuerzo que nadie quiere hacer. Arriesgando y echando toda la carne en el asador sin que la parrilla esté realmente caliente.¿Tiene algún sentido embarcarse sin garantías de que no hay agujeros que hundan el barco?
A veces sí. Otras no.
Yo no puede reaccionar ni mal ni bien. Pero evidentemente sé que a veces el hilo de mi conversación no se entiende. O me explico mal. O la gente entiende lo que quiere.
Y los hombres son como Peter Pan, corriendo detrás de su sombra. Huyendo de Nunca Jamás sin saber como es el Nuevo Mundo.
La próxima vez corramos un tupido velo y cosamos la sombra con doble puntada, para asegurar que no vuelve a escaparse.
...Brown Sugar...










